Si amamantas, algunos nutrientes son primordiales…

El Nacimiento

Si amamantas, los nutrientes son importantes para tu bebé y para ti. Agrégalos a su alimentación.

El calcio

 

Tienes que estar atenta a cubrir tus necesidades de calcio, es importante para el crecimiento de tu niño ya que este elemento participa en el desarrollo de sus huesos, de sus dientes y de sus uñas, pero también es benéfico para ti.
Si presentas una deficiencia de calcio, tu cuerpo buscará directamente en la fuente para dárselo al bebé: ¡la cual es en tus propios huesos!

Opta  por los productos lácteos como los yogures, el queso fresco…pero también a ciertos quesos con alto contenido de calcio como el Cantal, el Parmesano, el Comté, el Emmental.
De igual manera, encontrarás una cantidad más o menos elevada de calcio en el perejil, las almendras, el hinojo, las nueces, las aceitunas, y en aguas minerales enriquecidas (más de 150 mg de calcio por litro, según la etiqueta).

 

 

 

El magnesio

En cuanto al bebé, este mineral participa activamente en el crecimiento, especialmente de los huesos y de los músculos. Es también muy importante para la trasmisión de impulsos nerviosos y para la contracción muscular.
En cuanto a mamá, si sufres regularmente de calambres musculares, integra en tu alimentación: plátanos, frutas secas como los higos y el chabacano. Algunos vegetales pueden satisfacer igualmente tus carencias de magnesio: las alubias blancas, las lentejas, la espinaca, la soya, y no olvides los productos lácteos y las aguas minerales enriquecidas (más de 50mg por litro).

El hierro

Es el principal constituyente de la hemoglobina y de la mioglobina que transportan el oxígeno en los glóbulos rojos y hacia las células musculares. Tus necesidades de hierro aumentan considerablemente durante el embarazo ya que tu bebé absorbe una gran cantidad cada día. Tu parto, así como la pérdida de sangre que el mismo provoca contribuye igualmente a agotar las reservas de hierro.

Las necesidades de tu bebé son cubiertas en parte por tu leche materna.

Las mejores fuentes alimenticias de hierro para ti, son, en lo que tiene que ver con la carne: morcilla, hígado de cordero, de ternera, o de vaca, y finalmente la carne de res o de cordero en general. Algunos pescados pueden contener igualmente hierro pero en una dosis más baja que la carne: el atún, las sardinas, la raya, el salmón. También puedes encontrar hierro en algunas frutas y vegetales, como por ejemplo: ciruelas secas, nueces, grosellas, frambuesas, lentejas, perejil, hinojo, espinaca, garbanzo, lechuga.

El hierro contenido en las vitaminas y en los pescados es mejor absorbido en el organismo, trata, sin embargo, de aumentar tu consumo de frutas y vegetales con altos índices de vitamina C (cítricos, fresas, grosella negra, kiwi, brócoli, col rojo, col verde,…), la vitamina C favorece la absorción de hierro en tu organismo.

¡Atención! No tomes complementos de hierro sin prescripción médica.

El yodo

Participa en la formación de hormonas secretadas por la glándula tiroidea. Estas hormonas intervienen en el proceso de crecimiento y de desarrollo de la mayoría de nuestros órganos, y más específicamente, del cerebro.

Opta por los pescados en general, y particularmente en los mejillones que contienen mucho yodo, pero no olvides los productos lácteos (leche, quesos y en particular el Roquefort), los huevos y utiliza sal yodada cuando cocines para ti misma.

Vitamina C

Es particularmente reconocida por su acción estimulante, pero también ayuda a combatir las infecciones y favorece la cicatrización.

Puedes encontrar grandes fuentes de vitamina C en la grosella negra, el perejil, el brócoli, el pimiento morrón, el kiwi, los cítricos…

Pero cuidado, la vitamina C es muy frágil, y puede ser destruida en parte por la exposición a la luz o en parte por la cocción, opta por frutas y vegetales muy frescos, así como por la cocción a vapor o en  muy poca agua.

La vitamina D

Es esencial para el crecimiento óseo y dental de tu hijo. La vitamina D juega un rol primordial en la osificación de nuestros huesos.

Su función principal es la de aumentar la absorción de calcio en las células óseas.

Tenemos 2 fuentes principales de vitamina D: la fabricación a través de la piel grasa al sol, y la que encontramos en los alimentos.

Aprovecha el más mínimo rayo de sol para salir a pasear con tu bebé, o elige un menú de alimentos ricos en vitamina D como el pescado graso (sardinas, salmón, atún, etc.), lechugas enriquecidas en vitamina D, un poco de mantequilla o de margarina.

La vitamina B9 o el ácido fólico

Nos ofrece un buen descanso, asegura una excelente memoria y evita la fatiga; permite que la sangre cumpla sus funciones, en particular la que tiene que ver con oxigenar nuestros órganos.

Teniendo en cuenta tus necesidades y las de tu bebé, tu alimentación necesita un aporte cotidiano elevado de esta vitamina útil para el crecimiento.

La puedes encontrar principalmente en la mayoría de vegetales verdes (lechugas, espinaca, coles, berros, alubias,…), el germen de trigo, el melón, las frutas secas, las zanahorias, los pimientos morrones, los huevos, el pan…

Si amamantas, algunos nutrientes son primordiales…