Trabajar y amamantar. ¿Por qué no?

El Nacimiento

Pronto regresarás a trabajar y sueñas con seguir amamantando a tu bebé. Esto es perfectamente posible, siempre y cuando estés motivada y bien organizada.

En general, cuando la mamá reanuda su trabajo, la lactancia ya está bien establecida. Si las condiciones lo permiten (horas de trabajo, proximidad del lugar de trabajo, los arreglos para el cuidado del bebé, etc.), no hay ninguna razón para no intentarlo. Esto traerá beneficios para ti y tu bebé.

Antes de empezar, lo ideal es comenzar por informar a la persona que va a tener la custodia de tu hijo durante tu ausencia para asegurarse de que tu elección pueda ser respetada.

Igualmente, infórmate acerca de las oportunidades que ofrece tu trabajo en cuanto a la organización práctica (pausa de la lactancia materna, la posibilidad de extraer tu leche, etc.). Por último, pide al padre o a una persona cercana que le dé regularmente un biberón al bebé para que se familiarice paulatinamente.

Idealmente el bebé sólo debería consumir leche hasta sus 6 meses. Si deseas darle exclusivamente tu propia leche, asegúrate de que puedas sacártela y mantenerla en condiciones de comodidad e higiene adecuadas en tu lugar de trabajo.

También puedes optar por amamantar tan pronto como esté en tu presencia y ofrecer una fórmula de leche de bebé durante tu ausencia. La lactancia materna en la mañana y en la tarde o incluso por la noche, es totalmente posible siempre y cuando la lactancia esté bien establecida y que se haga según y cuando el bebé la requiera.

No pienses que la lactancia materna y el trabajo funcionarán bien de modo automático. Vas a tener que encontrar tu ritmo y también el bebé, pero una vez establecida esta encantadora gimnasia, estarás satisfecha de haber perseverado.

Trabajar y amamantar. ¿Por qué no?