Si estás amamantando, poco a poco te vas ajustando

El Nacimiento

Normalmente, no conoces más que los pequeños problemas del comienzo de la lactancia: pechos tensos, sesiones de lactancia entrecortadas con pausas de adormecimiento, etc. Es normal tener pechos blandos después de varias semanas de lactancia. Esto no significa que produzcas menos leche.
Generalmente, las mamadas son cada vez más cortas, porque tu bebé tiene más energía para mamar y mayor maestría en la técnica de succión del pecho. Cada bebé tiene su propio ritmo que evoluciona con la edad. De vez en cuando, él mama más a menudo porque atraviesa un aumento de crecimiento. Puedes tener, en algún momento, la impresión de «no tener bastante leche». De hecho, tu bebé mama más con el fin de tener más leche y tu producción aumentará de acuerdo a su petición.

En caso de dolor en los senos

Si tienes un seno tenso y marcas rojas, si tienes fiebre, es lo que llamamos una linfagitis. Esto puede llegar cuando, por ejemplo, tu bebé cambió repentinamente de ritmo de tomas de leche y alargó mucho dos tomas de pecho. Si esto te llega a pasar, descansa en cama con tu bebé, dale de mamar muy a menudo y revisa si está tomando bien el pecho.

También puedes tomar duchas calientes, aplicar compresas calientes y húmedas antes de darle pecho y masajear tus senos. Si no te sientes mejor después de 24 – 48 horas, consulta a un médico. Puede que él te prescriba un anti inflamatorio y/o un tratamiento antibiótico compatible con la lactancia. El absceso del pecho es en general una complicación de una linfagitis mal tratada. Ésta persiste muy raramente.

Si estás amamantando, poco a poco te vas ajustando