La higiene del pequeñito

El Nacimiento

Es muy importante tener al bebé siempre limpio. Hay que cambiarlo regularmente y darle un baño todos los días.

 

¿Cuándo cambiar al bebé?

Al principio, hay igual de cambios de pañal como comidas. Si lo cambiamos antes de la comida, es probable que ensucie su pañal justo después de darle de comer. Si el cambio es después de comer, los movimientos del cambio de pañal quizás le provoquen la regurgitación de lo que comió.  Sin embargo, si se hace con cuidado,  cambiarlo después de la comida parece ser lo más sabio. Al crecer, él bebé mismo te hará saber rápidamente que está sucio. Se enfada, se retuerce o llora.

 

Limpieza al cambiarlo

Para evitar enrojecimientos e infección, lava bien con agua tibia y un jabón suave prestando atención a la limpieza entre los rincones. Enjuaga y seca a fondo para evitar la irritación. Utiliza, si es necesario, una crema de protección recomendada por el médico. Incluso cuando esté muy pequeñito, nunca lo dejes solo en una mesa de cambio con el pretexto de que no se mueve. Este es un principio.  Efectivamente, el bebé no te advertirá el día en que se dé la vuelta y si no estuvieras allí en ese momento…

 

¡Es la hora del baño!

¡Qué sensación de pánico frente a este pequeño cuerpo tan frágil y delicado! ¿Cómo sostenerlo durante el baño, ponerle un pañal y luego ponerle la ropita? Uno siente tanto miedo de hacerle daño. No te inquietes. Con un poco de organización, esta ocasión será muy especial, con mucho gozo y alegría. Recordemos que la limpieza es la base de la salud: un bebé limpio está mejor equipado contra los microbios.

 

¿Cómo proceder?

 

  • Calienta la habitación hasta aproximadamente 22 °
  • Deja correr el agua  hasta que tenga una temperatura de 36-37 °
  • Ten a la mano todo lo necesario para el baño para que no dejes al bebé solo en ningún momento.
  • Olvida o desconecta el teléfono.
  • Desnúdalo y enjabónalo suavemente con una esponja o con las manos desnudas, acaba por sentarlo un poco. Esta sensación de caricias puede calmarle, ya que no siempre hay tiempo para estas caricias durante el resto del día.
  • Enjuágalo con agua, sosteniendo su cabeza. Este es un momento de gran relajación que le debe dejar buenos recuerdos
  • Al terminar, sécalo minuciosamente y no te olvides de todos los pequeños rincones de su piel.
  • Finalmente, vístelo. Esto puede parecer peligroso al principio, pero por lo general, el hábito le dará confianza y se encargará del resto.

 

* Es bueno saber

La piel del bebé es especialmente sensible, lo más probable es encontrar alguna irritación o enrojecimiento en los lugares sensibles, como los pliegues del cuello. La elección de la ropa es fundamental. Para minimizar todas estas pequeñas molestias, opta por el algodón más suave al tacto y elige la ropa buscando sobre todo la comodidad y que nunca sea demasiado ajustada. Al lavar su ropita, sigue cuidadosamente las instrucciones indicadas por los fabricantes y para que los tejidos sean más suaves, usa un suavizante de telas. Si el lavado es a máquina, no la sobrecargues y trata de utilizar los ciclos largos para  que el enjuague se lleve a cabo profundamente. Finalmente, para reducir al mínimo el riesgo de alergias, elige productos hipo-alergénicos.

 

¿Cuál es el mejor momento para bañarlo?

En cualquier momento del día, de acuerdo a tu disponibilidad. Ya sea por la mañana, con tranquilidad y en  deliciosa intimidad entre tú y tu bebé, o por la noche con los “grandes” o con el joven padre. Incluso un recién nacido puede compartir la hora del baño e ir a la bañera grande, pero sólo bajo “estricta vigilancia”. Ten en cuenta que el baño por la noche lo calma y con frecuencia lo prepara para una buena noche. ¡Al buen entendedor…!
Si tienes un bebé glotón, pues ¡eso es bueno! Dale de comer primero para así evitar el rabioso ataque de hambre mientras lo bañas, tan innecesairo para el bebé en ese momento. Espera al menos un cuarto de hora después de alimentarlo, antes del chapuzón para que ya tenga la comida un poco digerida.

 

¡Atención, peligro!

 

Nunca dejes a un niño solo en el cambiador o en el baño. Un bebé puede ahogarse con muy poca agua.
• Cuando se agrega agua, comienza siempre con agua fría para evitar quemaduras.
• Comprueba siempre la temperatura del agua antes de sumergir a tu pequeño.
• Controla la circulación del aire en tu cuarto de baño para evitar la asfixia o el envenenamiento.

* Es bueno saber

Exquisito: masaje con las manos desnudas con aceite de almendras o crema. Maravilloso momento de relajación y diversión para todos. ¡Lo recomendamos!

 

 

La higiene del pequeñito