Las alergias, situaciones que requieren atención diaria

El Nacimiento

La alergia es una reacción del cuerpo que puede manifestarse como una erupción en la piel, tos, dificultad para respirar, diarrea … Las causas pueden ser diversas: alimentos, productos químicos (productos de limpieza) presencia de plumas en una almohada o polvo en la casa, el pelo del gato … es bastante complicado lograr identificar el “culpable”, el factor que desencadena la alergia y por eso, si ustedes tienen casos de alergias en sus familias, deben estar muy atentos.

¿Cómo saber si tu bebé puede ser alérgico?
La historia hereditaria juega un papel importante. Para cada niño en este caso, es posible mediante la elaboración de un “árbol de familia de alergias” (asma, eccema, fiebre del heno, urticaria, etc.) prever el riesgo y hacerle frente.
Si se presentan síntomas de alergia, es posible hacer una prueba de diagnóstico, incluso
en el pequeño bebé.

La alergia no es un problema inevitable
Es bueno recordar que la lactancia materna es una prevención eficaz. Por otro lado, unos pocos y simples pasos pueden proteger al bebé “en riesgo”. Sólo hay que mantenerlo alejado de los alergógenos más comunes y agresivos: la leche de vaca, los ácaros del polvo doméstico y los animales domésticos.

¿Cómo evitar el eczema?
La leche de vaca es la fuente principal de alergias a los alimentos de los bebés. Amamántalo, si es posible, hasta los 6 meses. Los biberones de complemento hechos de leche de vaca en polvo deben ser evitados. Hay leches para niños alérgicos. Su pediatra te aconsejará.

Al momento del destete, establece con tu médico una dieta que excluye la leche de vaca y sus derivados momentáneamente. De hecho, puede ser que él sea alérgico de pequeño y que más tarde en su crecimiento sí pueda tomar leche sin problemas. En todo caso, la introducción de nuevos alimentos debe simplemente ser prudente y gradual. Hay que evitar los huevos, los cacahuates, el pescado, las nueces, las avellanas y las almendras, hasta la edad de un año.

¿Cómo evitar el asma?

Esta enfermedad respiratoria, cada vez más común, afecta a casi un niño de cada diez. El monitoreo médico es esencial para evitar un deterioro del estado de tu bebé y ayudarle a llevar una vida normal.

Un niño alérgico tiene los bronquios obstruidos y dificultad para expulsar el aire de los pulmones. Una predisposición genética, más una alta sensibilidad a factores ambientales como los ácaros del polvo doméstico, el pelo de los animales y el polen, pueden ser la causa de los ataques. Por eso es muy importante poner a tu bebé en una habitación “sin polvo” desde su nacimiento.

En lo que se refiere a su cuna, opta por un soporte de láminas para el colchón, colchones y almohadas de espuma, edredones sintéticos y elegir los cobertores anti-ácaros. Lava los peluches con frecuencia, evita las alfombras. No utilices un humidificador, ventila la habitación todos los días, mantén una temperatura de 18-20 ° C y evita fumar. Se recomienda no llevar animales (perros, gatos, hámster etc.) a la casa. Por último, el estrés, la contaminación urbana y el frío también puedes contribuir a las crisis.

 

Las alergias, situaciones que requieren atención diaria