El azúcar y la sal: enemigos públicos

El Nacimiento

La sal: muchos alimentos son naturalmente salados (vegetales frescos y carne) y cubren sin problemas las necesidades de sal del organismo del bebé. Demasiada sal es perjudicial para los riñones, aumenta el riesgo de hipertensión y desnaturaliza las papilas gustativas.

El azúcar: evidentemente, el bebé muere de ganas de comer azúcar pero si se exagera, ¡hola, problemas! Para la línea de tu pequeño, ¡pero por supuesto!  También para la salud de sus dientes. Las caries atacan incluso los dientes de leche. Evita, cueste lo que cueste, empapar la punta del biberón con miel o con mermelada o darle un biberón con agua de granadina antes de la hora de dormir.

Las costumbres alimenticias se adquieren desde la cuna y dependen consecuentemente de su régimen alimenticio. Ten cuidado entonces.

*seguridad

Sentado en su silla alta, el bebé comienza a agitarse. Intentará levantarse y escalar… Es indispensable asegurar a tu pequeño a la silla para evitar todo vuelo.

El azúcar y la sal: enemigos públicos