La lactancia materna: ¡un expediente completo para que te informes!

El Nacimiento

Amamántalo cuando lo pida

Es la otra base del éxito. Tu bebé beberá la cantidad que necesita, ni más ni menos. Amamantar cuando lo pida es también la manera más eficaz de fomentar tu producción de leche durante los primeros días. De hecho, no te preocupes demasiado si el ritmo de amamantadas es elevado. Recuerda que la leche materna se puede digerir mejor que la leche en polvo, lo cual explica que tu bebé la pida de forma más seguida y de forma más irregular que si fuese alimentado con un biberón. El control de peso semanal está de cualquier manera ahí para tranquilizarte: si la curva de crecimiento es normal, entonces todo está bien. Sobre todo: ¡no lo compares nunca con otros bebés!

En cualquier caso, al principio, a menos que así lo indique el médico, evita darle un complemento bajo la forma de una preparación para lactante. Se corre el riesgo de reducir tu producción de leche cuyo principal estimulante es la amamantada. Considera la opción de los complementos, bajo aviso médico, una vez que tu lactancia esté bien en marcha y si no puedes alimentar a tu bebé de forma exclusiva. Si amamantas en verano y hace mucho calor, puedes igualmente dar agua baja en minerales a tu bebé, con una cuchara o un vaso en pequeños sorbos.

A tener en cuenta

Al comenzar, cuida de tus senos y cura rápidamente las grietas y/o los sangrados que pueden hacer de la lactancia algo difícil, ya que es doloroso. Si esto ocurre, dale descanso al seno porque puede doler. También puedes recurrir a cataplasmas específicos, a hielos justo antes de amamantar, incluso exponer por un momento tus senos al sol, el cual tiene virtudes cicatrizantes. Te darán cabezales especiales en la sala de maternidad, no dudes en pedirlos o comprarlos en la farmacia.

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Dar pecho: instrucciones de uso

Ponte cómoda

Escoge una habitación lo suficientemente aireada, lejos del ruido, donde tu bebé no pueda tener ni demasiado frío ni demasiado calor y no será molestado. Sentada, escoge un asiento que sostenga bien tu espalda, con apoyabrazos para reposar tus brazos. Esta primera etapa parece insignificante, pero condiciona la calidad y la duración de la amamantada. En la cama, apoya bien la espalda con dos almohadas o eleva la base de la estructura. Si lo necesitas, agrega un cojín de lactancia (disponible en las tiendas especializadas), tanto si estás sentada o como si estás acostada.

Que el bebé esté cómodo

Posiciona bien su cuerpo: el vientre contra ti, el rostro frente al seno para que no tenga que girar la cabeza para encontrarlo. Desliza tu brazo bajo la axila del bebé para que no tengas molestias.

Posiciona la cabeza

Con el simple contacto del pezón con su boca, el bebé tiene el reflejo de abrir grande la boca y de sacar la lengua. En ese momento, posiciona su cabeza, mentón pegado al seno, para que pueda tomar fácilmente la parte más larga de la aureola (la zona situada alrededor del pezón). Límpiale la nariz para que pueda respirar y deja que su pezón se relaje, el bebé lo agarrará mucho mejor.

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¡Todo va bien!

En cuanto a ti, al momento de amamantar:

  • Sientes una sensación de calor, de picoteo y de tensión en el seno que amamanta, un goteo de leche en el otro;
  • Tu útero se contrae (lo cual puede ser doloroso después del parto);
  • Tienes sed: bebe mucha agua, durante, pero también a lo largo del día, ya que debes producir entre 600 y 800 ml de leche materna;
  • Sientes un bienestar palpable al terminar de amamantar.

En cuanto a él, mamando:

  • Al comienzo de la amamantada, la leche es más líquida para refrescar al bebé y se va espesando con el paso de los minutos para que se sienta satisfecho,
  • Después de amamantar, el bebé está calmado y tranquilo;
  • Cada día, en general, hay al menos una deposición abundante, grumosa y de un amarillo típico y moja 2 o 3 pañales por día.

Todo esto es normal y significa que su lactancia se efectúa bajo las mejores condiciones.

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Los primeros días

  • ¿Duerme mucho y se alimenta poco los primeros días? El calostro, es decir, el líquido que precede a la leche maternal cuando se comienza a amamantar, cubre completamente sus necesidades.
  • ¿Tus senos se inflan, están pesados y sensibles 3-4 días después del parto? Esto es debido a que la leche sube. Ofrécele ambos senos a tu niño durante la misma amamantada y cuando todo pase con normalidad, cambia de seno de una amamantada a la siguiente.
  • ¿Tu bebé es menos regordete que el de tu vecina, alimentado con biberón? Es normal: los niños que son amamantados engordan menos rápido. Siempre que sigan una curva de crecimiento normal, no hay razón para preocuparse.

A tener en cuenta

Incluso si al principio amamantar puede ser difícil, no te desanimes. Rápidamente, las ventajas de la lactancia ganarán la batalla a los pequeños inconvenientes que se puedan tener, a tiempo.  

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Para cada bebé y para cada seno su ritmo

La observación permite establecer tácticas. Una vez que el ritmo de amamantadas ha sido establecido, la mayoría de los lactantes están satisfechos de leche después de 5 minutos de mamar y un lactante en buena salud no necesita más de 15 minutos de succión eficaz en cada seno (es decir, 30 minutos de comida en total). Deja que mame hasta que baje la velocidad de succión de repente. Ofrécele entonces el segundo seno 10 o 15 minutos hasta que se duerma o deje de mamar.  

Si después de haber amamantado, el bebé se duerme fácilmente durante 2 o más horas, es que se alimentó correctamente. El llanto no significa sistemáticamente que tiene hambre. A lo mejor necesita que lo mimen o que le pongan atención. Si no estás segura, no dudes volver a darle pecho algunos minutos para calmarlo.

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Los beneficios de amamantar

La leche materna es el mejor alimento para el bebé. Se recomienda de forma exclusiva hasta los seis meses cumplidos (es decir, hasta el comienzo del séptimo) para su crecimiento y desarrollo. Pero, incluso si dura menos, amamantar sigue siendo siempre recomendado, ya que sus beneficios son inmediatos. Después del sexto mes, hay que completar el aporte lácteo con una alimentación diversificada y sólida en forma de ensaladas de vegetales y/o de frutas, según los consejos del doctor.

Para tu bebé

La leche materna está perfectamente adaptada a las necesidades y al desarrollo de tu niño ya que:

  • Su composición cambia permanentemente para adaptarse al crecimiento de tu hijo, con el paso de las semanas e, incluso, durante la amamantada (más clara al principio para calmar la sed, se espesa después para llenar a los más golosos);
  • Disminuye los riesgos de infección, principalmente gastrointestinales (especialmente la diarrea), pero también respiratorios, ORL,…;
  • Previene los riesgos de alergia, sobre todo con los niños con antecedentes;
  • Puede disminuir el riesgo de diabetes y de obesidad en la edad adulta.

Para ti

  • Amamantar es por mucho la opción menos costosa;
  • Produce un efecto protector contra ciertos cánceres, como el de mama;
  • Favorece la reducción del tamaño del útero después del parto;
  • No hace falta preparar un biberón a las 2 de la mañana, prepáralo  en caso de salida o de viaje, … ;
  • Teje una relación única e inolvidable entre tú y tu hijo;
  • Ayuda a adelgazar: estás alimentando a dos personas y no necesariamente comes más…

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Te vas a ausentar. Sácate leche

Puede pasar a veces que la lactancia sea temporalmente imposible. En ese caso, ¡no te preocupes! Si tu hijo se salta una o dos amamantadas no significa que la lactancia esté en peligro. Puedes utilizar un extractor manual mecánico o eléctrico (disponibles en farmacia o en tiendas especializadas) y preparar biberones. Para lograrlo más fácilmente:  

  • Extrae la leche con calma, preferiblemente durante la mañana, con los senos inflados de la noche anterior;
  • Haz varios ensayos antes de necesitarlo de urgencia, para evitar el estrés;
  • Piensa en el bebé primero o extrae la leche justo después de amamantar;
  • Hidrátate bien antes y durante, esto ayuda bastante.

Opta por pequeños volúmenes, es decir, varios pequeños biberones. Tu leche puede conservarse en la nevera máximo 24 horas en la parte más fría, entre 0 y 2°C. Esta parte corresponde, en la mayoría de los modelos, a las dos placas de la parte baja, justo encima del espacio para los vegetales. También puedes conservarla durante 4 meses máximo en el congelador (-18°C). Para calentar una leche congelada, pásala por agua caliente, a baño maría, o déjala a temperatura ambiente, pero evita el horno microondas, que destruye los agentes anti infecciosos de la leche materna.

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Si tienes grietas

Ocurren en el 20% de los casos, provocan dolor durante la amamantada y provocan ansiedad, insomnio, infecciones y disminución de la secreción láctea. Se ven favorecidas por una succión aplicada exclusivamente sobre el pezón, una mala posición del bebé, el rozamiento contra la ropa, el uso demasiado frecuente del agua y del jabón.

Para prevenir:

  • Aplica una buena técnica de amamantado, con una succión sobre toda la aureola;
  • No apliques sobre los senos: desinfectantes, desodorantes, perfumes, jabón … ;
  • Seca bien los pezones entre amamantada y amamantada;
  • Utiliza compresas de lactancia y cámbialas si están húmedas.

Los trucos para aliviar el dolor:

  • Elimina momentáneamente la lactancia del seno que duele y utiliza un extractor de leche mecánico o eléctrico;
  • Provoca tú misma la expulsión de leche presionando el seno. Esto reduce el dolor;
  • Varía las posiciones de lactancia para repartir la presión de succión;
  • Aplica hielo sobre el pezón que duele justo antes de comenzar a amamantar;
  • Deja los pezones que duelen a aire entre amamantadas.

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Tus senos están sobre cargados

A veces, debido a malas amamantadas o a la evacuación insuficiente, el seno se llena rápidamente y se vuelve rápidamente doloroso. El tratamiento consiste sobre todo a vaciar bien los senos después de cada amamantada. Una ducha caliente es también un medio simple de descargar los senos. Finalmente, portar un sostén de lactancia de buena calidad con buenos topes profundos es muy aconsejado. No debe ser demasiado ajustado ya que impediría la libre repartición de leche en la glándula mamaria.  

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Te duele la espalda

El dolor de espalda es una de las grandes causas del fracaso de la lactancia materna, con la fatiga. Su origen tiene que ver con una postura inadecuada de la madre cuando amamanta. Instálate cómodamente cada vez que vayas a amamantar.

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Licencia de lactancia y pausa de lactancia

Más allá de tu licencia de maternidad, puedes tomar un descanso adicional, llamado licencia de lactancia. 

Puedes pedir una licencia de maternidad tradicional por un periodo de 6 meses. Infórmate con tu empleador.

A tener en cuenta

Si retomaste tu vida laboral, debes saber las mamás activas en el sector privado tienen el derecho legal a tener pausas de lactancia. Este derecho está garantizado durante los 6 meses que siguen al nacimiento, una o dos veces por día en función de las horas que trabajas, tiempo completo o a medio tiempo. Pide más información en tu empresa prestadora de salud.

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Preguntas de mamá

Son legítimas y frecuentemente numerosas. No dudes en pedir consejo a tu médico. Aquí una recopilación de las preguntas y de los prejuicios sobre la lactancia:

“Tengo miedo de no producir suficiente leche”

Es una angustia común entre las jóvenes mamás. Una lactancia precoz desde el momento del nacimiento estimula la producción de leche que tiene lugar en los 3 o 4 días siguiente al parto. Cuando comiences la lactancia, si tu bebé se amamanta regularmente, tu leche no se agotará. Finalmente, para estimular la producción, bebe suficiente agua, incluso si no tienes sed. Si tu bebé duerme poco, llora cuando le das pecho o no parece satisfecho, hable con tu médico.

“Mis senos son muy pequeños para amamantar”

No te preocupe, el volumen de los seno no tiene ninguna relación con la secreción de leche. Pequeños, medios o grandes, todos son igual de eficaces si el pequeño toma seno lo más frecuentemente posible. Igualmente, ¡la herencia no afecta nada!

Capacidad de amamantar: si tu madre no pudo o no quiso, nada impide que tú lo logres.

“Duele”

Efectivamente, durante los primeros días, debido a las contracciones del útero y mientras la piel del seno se acostumbra a la lactancia, duele. Más adelante, si la posición es correcta y si prestas atención a tus senos, la lactancia se vuelve completamente indolora.

“¿Hay que evitar algunos alimentos?”

A la excepción del alcohol y el café, que se debe reemplazar por descafeinado, no. Algunos alimentos (cebollas, coles, pimentones…) pueden darle un sabor a la leche, pero no impide que sea consumible. Evidentemente, si tu bebé está indispuesto, ¡deberías replantearte tus deseos de alimentos pesados o picantes! Vigila que el bebé no trague mucho aire al mamar.

“No podré amamantar durante 3 semanas, ¿vale la pena?”

¡Siempre! Incluso durante poco tiempo, amamantar es recomendado y benéfico para la salud de tu bebé. Cuando retomas tu trabajo, aún es posible amamantar dos veces por día, la mañana y la noche. Todo es benéfico para él.

“Mis senos se van a dañar”

Es el embarazo y los cambios brutales de situación (abstinencia brusca, ganancia o pérdida de peso importante…) lo que transformará tus senos. Si cuidas de ellos con un buen sostén, les aplicas una crema hidratante cada día, no se deformarán durante la lactancia.

“Amamantar cansa más que el biberón”

No, son los ritmos del bebé los que pueden fatigar, aunados a la fatiga del embarazo y del parto. Al contrario, amamantar hace ganar tiempo de preparación de un eventual biberón. Minutos preciosos cuando tratas de levantarte varias veces durante la noche.

“La cerveza estimula la lactancia”

Falso. Solo la succión que el bebé ejerce sobre el seno puede activar la lactancia. Toda bebida alcohólica está fuertemente desaconsejada durante la lactancia. Opta más bien por infusiones de hinojo, que estimulan la lactancia.

“Amamantar es un buen método anticonceptivo”

Falso. Amamantar no te protege contra un nuevo embarazo…

“Si amamanto, el papá se sentirá excluido”

Las oportunidades para ocuparse del bebé son numerosas: él puede bañarlo, cambiarlo, pasearlo…También puedes extraer tu leche de vez en cuando, lo que le da la oportunidad a papá de participar y de disfrutar plenamente ese momento de intimidad particular con su bebé.

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