La paternidad: ¡hay que ponerla en manos de todos los papás!

El Nacimiento

Hay que reconocer que hemos evolucionado después de una generación. La imagen del padre incapaz de dar el biberón o de cambiar a su bebé es un poco anticuada. Del mismo modo, la idea del padre caminando los 100 pasos en los pasillos del hospital esperando el nacimiento, parece retro.
Tú, el papá, eres más propenso a participar activamente, incluso en el seguimiento del embarazo y la preparación. Por supuesto, a veces hay cierta duda y no siempre apoyas el estado de la madre. Los comentarios son diversos para describir esta convivencia tan particular que va de 3 a 9 meses: “¡uf, ella está tan incómoda y tan sensible!” o “es agotador porque ella está muy impredecible”, o “¡es fantástico, ella se siente genial! “. A veces hay que dejar pasar todo eso…y prepararse para recibir a este niño.

La fibra paterna: ¿alguna evidencia?

Siempre hablamos del “instinto maternal”, pero ¿qué pasa con el “instinto paterna”? ¿Existe desde el anuncio de la buena noticia o se construye poco a poco? Depende de cada uno y su carácter, pero lo que sí es cierto es que esta sensación de “ser padre” te llegará en toda su dimensión si tu esposa te ayuda, te anima a desarrollar este sentimiento.

Si sueñas con este bebé hasta antes de que sea concebido y con que estos 9 meses de espera sucedan en un clima de intercambio emocional, tu lugar como papá se te da de manera natural. No tienes nada qué conquistar.
Si, tras el anuncio de tu futura paternidad, tu compañera se refugia en una burbuja donde ella y el bebé son un equipo muy fuerte, ¿cómo hacerse un poco de espacio? Puedes elegir:
• ya sea imponer, con dulzura, tu presencia como futuro papá;
• o puedes, por ejemplo, refugiarte en tu trabajo y mantenerte ajeno a todo los trastornos físicos y psicológicos. Te ves excluido por este bebé que toma demasiado sitio en el cuerpo y el corazón de tu compañera.

Esta convivencia de 3 no es siempre evidente y se edifica a lo largo del embarazo. ¡Hay que mantenerse vigilantes!

Convertirse en padre es algo que se prepara

Recibir el anuncio de que serás papá, ¡esto cambia a un hombre! Ahora todo se revuelve en tu cabeza porque este niño a quien tu mujer va a llevar en su cuerpo, por ahora, tan sólo lo puedes imaginar. Ella fabrica un bebé y tú sólo lo sueñas. Te lo imaginas casi siempre ya grande, capaz de practicar deportes contigo, jugando, hablando. Esto, a menudo, hace que los primeros meses sean difíciles con todos esos gritos, esas necesidades, esa fragilidad… Prepárate.
Estos meses de espera son al mismo tiempo de felicidad y de angustia. Estás orgulloso y feliz, pero también te das cuenta de repente de tus responsabilidades futuras. Pronto serás “cabeza de familia”. El niño vendrá a alterar tu vida. Nada volverá a ser lo mismo:

• tu mujer ahora va a deber repartirse entre su papel de madre y el de esposa, ya no eres el único ser amado;
• debes pasar de ser un hijo a ser padre. Esto parece tan banal y sin embargo ¡es tan importante y decisivo!
• Llegar a conocer a tu bebé, te ayudará a pasar los momentos difíciles.

¡Qué aventura para poder llegar a conocerlo!

Por supuesto que tu bebé no habla, no te dice “papá”, pero él se expresa a su manera. Así que dedica la mayor parte de estos nueve meses para conocerlo.
Pronto te darás cuenta de que estos meses de espera pasan rápidamente desde el momento en que te involucras en una relación emocional con tu hijo. Lo acompañarás para ayudarle en el descubrimiento de la vida. Tu voz y tacto son sus primeros contactos.

El bebé escucha todos los matices y la entonación de tu voz. Él ama a los sonidos graves que parecen traer una sensación de calma y seguridad. Por lo tanto, después de su nacimiento, si tr oye, él se calmará fácilmente. Habla con él y refuerza esta comunicación con caricias a través del vientre de la madre.

La haptonomía (véase el 4º mes) estimula lo suficiente este tipo de contacto. A tu compañera le toca alentar y promover este acercamiento. Es así que, al nacer, cada uno se reconoce. Tú, el padre, que le das su nombre y él, el bebé que reacciona a tu voz con asombro y, a menudo con una intensa atención.

El importante cambio en el cuerpo de tu esposa, la espera del parto y las responsabilidades futuras te ponen generalmente más nervioso o incluso muy ansioso. Algunos papás somatizan y a veces sufren de problemas muy similares a los de sus esposas: tienen antojos extravagantes, sufren de náuseas y de insomnio…

¡Que no te extrañe! Si tu mujer es el punto de atención, no siempre es lo mismo para el futuro papá ¡y ese eres tú!, a quien dejan un poco de lado. No es fácil expresar tus inquietudes en este contexto. No es ridículo si hablas de tus estados de ánimo.

Habla con los amigos que ya son papás, esto te aliviará. Aprovecha la oportunidad de participar, si es posible, en algunas reuniones como parte de la preparación para el parto, algunas están reservadas exclusivamente para los papás. Para el gran día, ve al 9º mes en el que abordamos al tema de la soledad durante este gran momento.

*Para ver

www.jeunepapa.com

* Para leer

Voy a ser papá
Dr. G.Strouk y C.Vilder Bompard
Ediciones du Rocher.

Esperando un bebé
Christine Schilte y Pr.René Frydman
Ediciones Hachette
Un libro sobre el embarazo que abre ampliamente sus páginas a los hombres

Papa Principiante
L.Paillès y B. El Goëdec
Ediciones Générales First

La paternidad: ¡hay que ponerla en manos de todos los papás!