Le gusta chuparse el dedo

El Nacimiento

El reflejo de succión corresponde a una verdadera necesidad en el niño. Es un gesto involuntario. Ya en su vientre, el bebé chupa su pulgar en momentos precisos del día: cuando está cansado o inquieto. Este gesto le proporciona un placer evidente que lo calma, lo tranquiliza, lo apacigua, le ayuda a conciliar el sueño. ¿Por qué privarlo de eso? Es una etapa de su desarrollo que hay que respetar.

Pulgar o chupón: ventajas e inconvenientes
Ciertos niños chupan espontáneamente su pulgar o hasta meten toda su deliciosa y pequeña mano en su boca. Esta fórmula es práctica porque el pulgar está siempre al alcance de su mano y relativamente limpio, pero el hábito se abandona más difícilmente.

¿Hay que temer una deformación de la boca?
Ya se trate del pulgar o del chupón, hay que temer deformaciones posibles de los futuros dientes y del paladar. La posición de la lengua, el tipo de respiración y el modo particular de tragar van a influir sobre la formación de la mandíbula. Es inevitable, pero  podrán encontrar en las farmacias chupones con una tetina “fisiológica” que es conocida por no estropear ni el paladar, ni las encías. A largo plazo, él mismo ya no lo necesitará y lo abandonará. Es un acontecimiento que habrá que preparar con él. En efecto, una eliminación demasiado pronta puede ser penosa y vivida con rabia o sufrimiento.

Tan importante como el muñeco favorito, que está sucio y que se arrastra por todas partes, o tan importante como la cobija o como ese pedazo de tela que está prohibido lavar, su deseo de chupar debe ser respetado incluso si este chupón ¡no gana el gran premio del cuidado estético!

Le gusta chuparse el dedo