Embarazo, lactancia y aceites esenciales: ¡no son incompatibles, pero ten precaución!

El Embarazo

El embarazo y la lactancia obligan a ser muy prudentes cuando se trata de utilizar substancias activas, como los medicamentos o los aceites esenciales.

Sin embargo, utilizados con conocimiento de causa y con la mayor prudencia, los aceites esenciales pueden aliviar más de una molestia. Algunos de ellos demuestran ser muy eficaces para aliviar la náusea, el insomnio, para luchar contra las estrías, para ayudar a relajar el perineo, para facilitar el parto, para prevenir la depresión posparto, para facilitar la lactancia o incluso para luchar contra las grietas en los pezones. De hecho, existen preparaciones de aceites esenciales específicamente fabricadas para las futuras mamás, lo mismo que para aquellas que amamantan. Estas preparaciones están disponibles en las diferentes farmacias.

Las reglas de la aromaterapia                        

  • No juegues a ser aprendiz de mago y antes de comenzar, consulta con tu médico, tu farmaceuta o con algún especialista en aceites esenciales.
  • Utiliza únicamente aceites esenciales 100% naturales.
  • Sigue estrictamente las instrucciones de uso, aplicación local o vía oral según el aceite, así como la posología recomendada.
  • Nunca remplaces un aceite esencial por otro de la misma familia. Cada uno tiene sus propiedades específicas.
  • Utiliza estos aceites solo durante cortos periodos de tiempo.
  • Finalmente, no apliques aceites esenciales en la zona abdominal.

Respetar estas reglas generales permite aprovechar al máximo los efectos benéficos de estas substancias.

 

 

 

Embarazo, lactancia y aceites esenciales: ¡no son incompatibles, pero ten precaución!