¡Cuidado con la hipoglucemia!

El Nacimiento

El ritmo frenético de las amamantadas, las noches difíciles, el gasto energético ligado a la lactancia y las comidas “insuficientes” favorecen la aparición de la hipoglucemia. Ésta se traduce particularmente en vértigos, temblores, irritabilidad, sudores fríos o incluso palpitaciones.

Para prevenirla, intenta comer tus comidas a horas fijas y no te saltes ninguna, sobre todo si amamantas (que es cuando más rápido se manifiesta).

Opta por los feculentos con índice glicémico bajo (pan gris, integral o multicereales, pastas y arroz completos, papas enteras y no en puré, vegetales secos…) para tus comidas.

Estos azúcares “lentos” destilan poco a poco glucosa en la circulación sanguínea, lo que permite que la glicemia se mantenga.

Si no comes suficientes glúcidos durante tus comidas, la tasa de azúcar en la sangre disminuirá y se traducirá rápidamente en sensación de hambre.

Sin embargo, si una crisis de hipoglucemia te sorprende, no te preocupes: cómete una ensalada de frutas, un pan con mermelada, galletas secas o incluso un jugo de frutas para volver a “cargarte” de azúcares.

¡Cuidado con la hipoglucemia!